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domingo, 9 de marzo de 2025

Hora Santa en reparación por misa negra satánica en Catemaco México 070325

 



Inicio: ofrecemos esta Hora Santa y el rezo del Santo Rosario meditado en reparación por el horrible sacrilegio cometido en el pueblo mexicano de Catemaco, en el que se celebran con suma frecuencia sacrílegas “misas negras”, a cargo de siniestros brujos, hechiceros y magos al servicio del Ángel caído, Satanás. Para mayores detalles acerca de esta abominación que clama al Cielo, consultar el siguiente enlace:

https://www.infocatolica.com/blog/infories.php/2503070956-misa-negra-en-catemaco-mexico

Canto de entrada: “Cantemos al Amor de los amores”.

Inicio del rezo del Santo Rosario. Primer Misterio (misterios a elección).

Meditación.

         El amor de la Santísima Trinidad hacia nosotros los hombres es tan incomprensible, que no solo ha dejado en nuestras manos, en el sentido de nuestro libre albedrío, sino también ha facilitado en grado sumo, al punto de bastar acceder a los Sacramentos, el hacernos partícipes de su vida divina, de su Amor Trinitario, de su naturaleza celestial. ¡Y somos tan necios que dejamos de lado la gracia de los Sacramentos, por la nada y el barro del oro del mundo!

         Un Padrenuestro, diez Avemarías, un Gloria.

Segundo Misterio.

Meditación.

         Si a alguien se le ofreciera, en un supuesto caso, adquirir la inteligencia, la hermosura, la perfección de los ángeles, que aun siendo creaturas creadas por Dios no dejan de ser admirables, este tal, de ninguna manera dejaría pasar la ocasión de adquirir tales perfecciones, porque mucho antes que pensar en las perfecciones de una naturaleza superior, como la angélica, envidiamos las cualidades y perfecciones de naturalezas inferiores a la nuestra, a la naturaleza humana, porque si de nosotros dependiera, adquiriríamos la fuerza del león, la velocidad del leopardo, el vuelo del águila, etc. Si esto es así, debe causarnos una profunda vergüenza el comprobar cómo los esplendores infinitos y eternos de la naturaleza divina están a nuestro alcance y apenas con un pequeño esfuerzo de nuestra parte y aun así los desaprovechamos[1]. ¿Dónde está nuestra fe en los Santos Sacramentos de la Santa Iglesia Católica, que nos conceden la participación en la vida divina trinitaria?

         Un Padrenuestro, diez Avemarías, un Gloria.

Tercer Misterio.

Meditación.

         Supongamos, dice un autor[2], que Dios resumiera en un solo hombre todas las maravillas de la Creación; supongamos que este hombre fuera más fuerte que el león, más hermoso que la aurora, más refulgente que el sol, más radiante incluso que los querubines. Supongamos que ese tal aventurara todos esos bienes en una jugada de dados. ¿Quién contemplaría sin estremecerse tamaña locura? Pero nosotros demostramos poseer una locura en grado mayor cuando vendemos nuestra intimidad con Dios, cuando regalamos por nada el esplendor del sol divino, la fuerza de las virtudes divinas a la carne miserable, hija de la corrupción, hermana y madre de gusanos. Por eso, debemos pedir a los ángeles de paz que lloren la profanación de tantos tesoros divinos, por parte de los hombres desagradecidos.

         Un Padrenuestro, diez Avemarías, un Gloria.

Cuarto Misterio.

Meditación.

         Aquellos que tienen todavía los ojos puros y el alma sana, guarden con honor su dignidad; están en el deber de amar con todas las fibras de su corazón a su Padre, el Padre de las luces. Si los planetas pudieran darse cuenta de su belleza, se mostrarían reconocidos al sol, ya que gracias a la luz recibida de él se convirtieron en su imagen resplandeciente. Si cada quien expresa su amor a su semejante, ¿no debemos elevarnos de la tierra hacia Dios con un pensamiento de parentesco y semejanza, ya que hemos recibido este parentesco con Dios por la gracia?

         Un Padrenuestro, diez Avemarías, un Gloria.

Quinto Misterio.

Meditación.

         Los católicos debemos tomar ejemplo de algunos de los filósofos paganos pre-cristianos, porque ellos, esclarecidos por la sola razón natural, tenían un gran aprecio por la dignidad humana: para ellos, el hombre constituía una obra maravillosa, era el corazón del mundo, el rey de la creación[3]. Si el hombre, a la luz de la razón natural, encarnada en los más lúcidos filósofos paganos pre-cristianos, aparecía tan grande y majestuoso, ¿qué será entonces a la luz de la fe, ya que por la gracia se convierte en hijo adoptivo de Dios, partícipe de la vida del Ser divino trinitario, heredero del Reino de los cielos? Abramos los ojos del alma y sigamos el consejo de San Juan Crisóstomo: “Os ruego y os suplico que no permitáis que los más bellos dones del cielo (aquéllos que hemos recibido por la gracia de Cristo) aumenten a causa de su misma grandeza, el pecado de nuestra negligencia”.

         Oración final: “Dios mío, yo creo, espero, te adoro y te amo. Te pido perdón por los que no creen, ni esperan, ni te adoran, ni te aman” (tres veces).

“Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo os ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad, de Nuestro Señor Jesucristo, Presente en todos los sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias, con los cuales Él mismo es continuamente ofendido. Por los infinitos méritos de su Sacratísimo Corazón y los del Inmaculado Corazón de María, os pido la conversión de los pobres pecadores. Amén”.

Canto final: “La Virgen María nos reúne en Nombre del Señor”.

Un Padrenuestro, tres Avemarías y un Gloria, pidiendo por las intenciones del Santo Padre.

 

 



[1] Cfr. Matías José Scheeben, Las maravillas de la gracia divina, Editorial Desclée de Brower, Buenos Aires 1951 29.

[2] Cfr. Scheeben, ibidem, 29.

[3] Cfr. Scheeben, ibidem, 30.


sábado, 8 de abril de 2023

Hora Santa en reparación por robo sacrílego de Eucaristía en México 080423

 



Inicio: ofrecemos esta Hora Santa y el rezo del Santo Rosario meditado en reparación por el robo sacrílego -con toda probabilidad, para ser usada en misas negras o satánicas- de la Hostia consagrada en una parroquia de México. Para mayores datos acerca de este lamentable hecho, consultar el siguiente enlace:

https://www.youtube.com/watch?v=K-ddeRMVVKA

Canto de entrada: “Sagrado Corazón, Eterna Alianza”.

Inicio del rezo del Santo Rosario. Primer Misterio (misterios a elección).

Meditación.

         Con relación a la Santa Misa, Nuestro Señor le dijo a Santa Gertrudis: “Puedes estar segura de que quien asistió a la Santa Misa devotamente. Yo le mandaré durante los últimos momentos de su vida tantos de mis Santos a que lo consuelen y lo protejan, como Misas haya oído bien”[1].

         Un Padrenuestro, diez Avemarías, un Gloria.

Segundo Misterio.

Meditación.

         ¡Cuánto consuelo traen estas palabras! Por esta razón decía el Santo Cura de Ars: “Si supiéramos el valor del Santo Sacrificio de la Misa, ¡qué esfuerzo tan grande haríamos por asistir a ella!”. Y San Pedro Julián Eymard decía: “Sepan, oh cristianos, que la Misa es el acto de religión más sagrado. No pueden hacer nada para glorificar más a Dios, ni para mayor provecho de su alma, que asistir a Misa devotamente y tan a menudo como sea posible”.

         Un Padrenuestro, diez Avemarías, un Gloria.

Tercer Misterio.

Meditación.

         Por esto, debemos considerarnos afortunados cada vez que tengamos la oportunidad de asistir a la Santa Misa; y a fin de no perder la oportunidad, no debemos nunca echarnos atrás frente a cualquier sacrificio para asistir, especialmente los días de precepto (Domingos y días de fiesta), en los que la obligación de participar de la Misa es grave y quien no asiste, comete pecado mortal.

         Un Padrenuestro, diez Avemarías, un Gloria.

Cuarto Misterio.

Meditación.

         Son los Santos de todos los tiempos, los que nos dan ejemplo de amor a la Santa Misa. Por ejemplo, Santa María Goretti, quien para ir a Misa los domingos, viajaba veinticuatro kilómetros a pie para ir y regresar a su casa. O también Santina Campana, quien iba a Misa aun cuando tenía altísima fiebre. San Maximiliano María Kolbe ofrecía la Santa Misa incluso cuando su salud estaba en tan lastimoso estado, que uno de sus hermanos en religión tenía que sostenerlo en el altar para evitar que cayera. Y muchísimas veces el Padre Pío de Pietrelcina celebró la Santa Misa, aun cuando le sangraban las manos y ardía en fiebre.

         Un Padrenuestro, diez Avemarías, un Gloria.

Quinto Misterio.

Meditación.

         Ahora bien, si a algún santo la enfermedad le hacía verdaderamente imposible el asistir personalmente a Misa, se unían al menos espiritualmente a los Sacerdotes celebrantes en todas las iglesias de la tierra. Así hacía por ejemplo Santa Bernardita cuando debía estar en el lecho durante mucho tiempo. Decía a sus hermanas: “Las Misas son perpetuamente celebradas de una a la otra parte del globo: yo me uno a todas estas Misas, sobre todo durante las noches que paso a veces sin poder dormir”.

         Oración final: “Dios mío, yo creo, espero, te adoro y te amo. Te pido perdón por los que no creen, ni esperan, ni te adoran, ni te aman” (tres veces).

“Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo os ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad, de Nuestro Señor Jesucristo, Presente en todos los sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias, con los cuales Él mismo es continuamente ofendido. Por los infinitos méritos de su Sacratísimo Corazón y los del Inmaculado Corazón de María, os pido la conversión de los pobres pecadores. Amén”.

Canto final: “Plegaria a Nuestra Señora de los Ángeles”.

Un Padrenuestro, tres Avemarías y un Gloria, pidiendo por las intenciones del Santo Padre Francisco.

 



[1] Cfr. Stefano María Manelli, Jesús, Amor Eucarístico, Ediciones del Alcázar, Buenos Aires 2005 31.

jueves, 9 de marzo de 2023

Hora Santa en reparación por sacrílega “misa negra” en honor al Ángel caído en Catemaco, México 010323

 



Inicio: ofrecemos esta Hora Santa y el rezo del Santo Rosario meditado en reparación por las sacrílegas “misas negras” ofrecidas en también sacrílego honor al ángel caído, Satanás. Para mayores datos, consultar el siguiente enlace:

https://plumaslibres.com.mx/2022/11/17/para-marzo-del-2023-en-catemaco-se-realizara-la-primera-misa-en-honor-a-satanas-informa-el-brujo-mayor/

Canto de entrada: “Cantemos al Amor de los amores”.

Inicio del rezo del Santo Rosario. Primer Misterio (misterios a elección).

Meditación.

Para descubrir por lo menos algunas de las riquezas que encierra el misterio eucarístico, debemos hacer un triple ejercicio: de la mente, del corazón y de la voluntad, porque este misterio ilumina la mente con la luz divina, arrastra a la voluntad al divino querer y enciende el corazón en el Fuego del Divino Amor. San Pedro Julián Eymard decía que “cuando se ha prendido una chispa eucarística en el alma, se ha puesto en su corazón una semilla divina de ida y de todas las virtudes, que es eficaz por sí misma, por decirlo de alguna manera”[1].

Un Padrenuestro, diez Avemarías, un Gloria.

Segundo Misterio.

Meditación.

Cuando San Pedro Julián Eymard fundó la Congregación de los Sacerdotes del Santísimo Sacramento, ofreció su vida por el Reino Eucarístico de Jesús y escribió entonces: “Querido Jesús, aquí está mi vida. Heme dispuesto a comer piedras y a morir abandonado, con tal de poder erigirte un trono y darte una familia de amigos, una nación de adoradores”. Si tan solo conociéramos, al menos ínfimamente, el don de Dios que es la Eucaristía, no dudaríamos en pertenecer a esta “nación de adoradores” del Santísimo Sacramento.

Un Padrenuestro, diez Avemarías, un Gloria.

Tercer Misterio.

Meditación.

San Bernardo decía: “La Eucaristía es ese amor que sobrepasa todos los amores en el Cielo y en la tierra. Y Santo Tomás de Aquino escribió: “La Eucaristía es el Sacramento de Amor: significa Amor, produce Amor”. Un hecho concreto que nos habla de manera evidente de ese amor es el Milagro Eucarístico de Lanciano, donde se venera una Hostia consagrada transformada en carne viva y conservada así desde hace más de un milenio. Pues bien: según los análisis químicos más recientes de una partícula de aquella Hostia, ha resultado que se trata de carne aún viva, perteneciente al tejido del corazón de un hombre. La Eucaristía es realmente, toda ella, solamente ¡Corazón!

Un Padrenuestro, diez Avemarías, un Gloria.

Cuarto Misterio.

Meditación.

Un día, un príncipe árabe, Abd-ed-Kader, al pasar por las calles de Marsella en compañía de un oficial francés, se encontró con un sacerdote que llevaba los Sagrados Viáticos a un hombre moribundo. El oficial francés se detuvo, se descubrió la cabeza y se arrodilló. Su amigo le preguntó la razón de ese saludo. “Adoro a mi Dios, que el sacerdote está llevando a un enfermo”, replicó el valiente oficial. “¿Cómo es posible -dijo el emir-, que tú creas que Dios, que es tan grande, se haga tan pequeño y permita que se le lleve aún a la casa de los pobres? Nosotros los mahometanos tenemos una idea mucho más grande de Dios”. El oficial respondió: “Eso se debe a que ustedes sólo tienen una idea de la grandeza de Dios, pero no conocen su Amor”.

Un Padrenuestro, diez Avemarías, un Gloria.

Quinto Misterio.

Meditación.

San Pedro Eymard declara: “La Eucaristía es la manifestación suprema del amor de Jesús. Después de ella no existe nada más que el Cielo mismo”. Sin embargo, ¡cuántos cristianos ignoramos el alcance inmenso del amor contenido en la Eucaristía! Y tanto más, cuanto que la Eucaristía es infinitamente más grande que los Cielos eternos y es que es el Rey de los Cielos eternos, Jesús, el Hijo de Dios.

Oración final: “Dios mío, yo creo, espero, te adoro y te amo. Te pido perdón por los que no creen, ni esperan, ni te adoran, ni te aman” (tres veces).

“Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo os ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad, de Nuestro Señor Jesucristo, Presente en todos los sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias, con los cuales Él mismo es continuamente ofendido. Por los infinitos méritos de su Sacratísimo Corazón y los del Inmaculado Corazón de María, os pido la conversión de los pobres pecadores. Amén”.

Canto final: “El Trece de Mayo en Cova de Iría”.

Un Padrenuestro, tres Avemarías y un Gloria, pidiendo por las intenciones del Santo Padre Francisco.

 

 



[1] Cfr. Stefano María Manelli, 16.

jueves, 27 de mayo de 2021

Hora Santa en reparación por el robo sacrílego de Hostias consagradas para ser usadas en rituales satánicos 260521

 


Inicio: ofrecemos esta Hora Santa y el rezo del Santo Rosario meditado en reparación por el robo sacrílego de Hostias consagradas, producidas en todo el mundo, para el uso satánico en misas negras. Lamentablemente, la difusión de la práctica de la comunión en la mano –sin fundamento alguno, ni científico-sanitario, ni teológico-, favorece el robo masivo de la Eucaristía y su posterior profanación. Para mayores datos, consultar el siguiente enlace:

https://www.ilgazzettino.it/nordest/treviso/ostia_consacrata_furto_satanismo_conegliano_riti_satanici-5977895.html?fbclid=IwAR3EcJ3bj2_GsdJ63VGFPp74ShylDGuy4DqbdDk60n4StUPca-nM3PHQCL8

Canto inicial: “Cristianos venid, cristianos llegad”.

Oración inicial: “Dios mío, yo creo, espero, te adoro y te amo. Te pido perdón por los que no creen, ni esperan, ni te adoran, ni te aman” (tres veces).

“Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo os ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad, de Nuestro Señor Jesucristo, Presente en todos los sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias, con los cuales Él mismo es continuamente ofendido. Por los infinitos méritos de su Sacratísimo Corazón y los del Inmaculado Corazón de María, os pido la conversión de los pobres pecadores. Amén”.

Inicio del rezo del Santo Rosario. Primer Misterio (Misterios a elección).

Meditación.

La fe –la Santa Fe Católica, la que profesamos en el Credo cada Domingo-, hizo, de hombres comunes y pecadores, grandes santos. Por ejemplo, el santo rey de Francia, San Luis, de quien se dice que tenía una fe tan viva de que Cristo estaba en Persona en el Santísimo Sacramento, que habiéndose producido un gran milagro eucarístico, al que todos acudieron a ver y con el que se manifestaba la verdad de la Presencia real de Jesús en la Eucaristía, él se rehusó a ir, manifestando que no había necesidad de verlo para entender –por la fe- que el Hombre-Dios estaba en el Santísimo Sacramento del altar[1].

Un Padre Nuestro, Diez Ave Marías, Un Gloria.

Segundo Misterio.

Meditación.

De la misma manera, Santa Teresa de Jesús afirmaba que no tenía envidia a los que con ojos corporales habían visto en esta vida a Jesucristo, porque con los ojos de la fe lo podía ver Presente en el Santísimo Sacramento y por esa razón, no echaba en menos para su consuelo el no haberle visto con los ojos corporales. A su vez, el santo Fray Gil, compañero de San Francisco, consideraba a la fe como una luz que permitía ver con los ojos del cuerpo que, una vez, escuchó a alguien que decía “Creo” y el santo lo corrigió diciendo: “No digas “creo”, sino “veo”[2]. La fe nos hace ver, con los ojos del alma, a Jesús Presente en Persona en el Santísimo Sacramento del altar.

Un Padre Nuestro, Diez Ave Marías, Un Gloria.

Tercer Misterio.

Meditación.

La viveza de la fe de los santos, debe conducirnos a nosotros a imitarlos a ellos, para que así nos sea de mayor provecho este grandísimo don divino. Las verdades que nos enseña la fe católica son tan fuertes y eficaces, que bastan para convertir al corazón más endurecido y hacerlo arder en el Amor del Padre y el Hijo, el Espíritu Santo. ¿Qué corazón no habría de enternecerse al saber que todo un Dios, Dios Hijo encarnado, derramó su Sangre Preciosísima en el altar de la Cruz y perpetúa su Santo Sacrificio en la Misa, derramando su Sangre en el Cáliz, sólo para salvar el alma de los pecadores? Y también, ¿qué corazón no habría de estremecerse al pensar en el terrible castigo eterno que le espera en el Infierno a quien desprecie la gracia y la Sangre del Redentor Jesucristo?

Un Padre Nuestro, Diez Ave Marías, Un Gloria.

Cuarto Misterio. 

Meditación.

Por estas razones, debemos reflexionar acerca del tesoro invaluable que es la fe católica en el Hombre-Dios Jesucristo y obrar en consecuencia, porque la fe, sin obras, es una “fe muerta”. Demostremos nuestra fe en Jesucristo, realizando obras de misericordia, sean corporales o espirituales, para así presentarnos ante el Juicio de Dios y, con el auxilio de Nuestra Madre del Cielo y por la infinita misericordia de Dios, salvaremos nuestras almas.

Un Padre Nuestro, Diez Ave Marías, Un Gloria.

Quinto Misterio.

Meditación.

A todos aquellos que deseen la salvación eterna de sus almas, consideren las excelencias de la gracia y de la fe y actúe según lo que ellas nos dictan; que aviven el conocimiento y ponderen cuánta grandeza ha concedido Dios al hombre, que por la gracia lo ha elevado por encima de los serafines; consideren que la mayor tristeza y desolación en este mundo, consiste en vivir sin fe y sin gracia, aun cuando se viva rodeado de riquezas materiales; considere cuán valioso es estar en gracia de Dios, porque se tiene a la Trinidad en el corazón, aun viviendo en esta tierra, en la mayor de las tribulaciones. ¡Nuestra Señora de la Eucaristía, que la luz de la fe y de la gracia de Nuestro Señor Jesucristo nos guíen, a través de las tinieblas de este mundo, hacia la Luz Increada, el Cordero de Dios, en la Jerusalén celestial!

Oración final: “Dios mío, yo creo, espero, te adoro y te amo. Te pido perdón por los que no creen, ni esperan, ni te adoran, ni te aman” (tres veces).

“Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo os ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad, de Nuestro Señor Jesucristo, Presente en todos los sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias, con los cuales Él mismo es continuamente ofendido. Por los infinitos méritos de su Sacratísimo Corazón y los del Inmaculado Corazón de María, os pido la conversión de los pobres pecadores. Amén”.

Canto final: “Un día al cielo iré y la contemplaré”.

Un Padrenuestro, tres Avemarías y un Gloria, pidiendo por las intenciones de los Santos Padres Benedicto y Francisco.

 

 



[1] Cfr. Juan Eusebio Nieremberg, Aprecio y estima de la Divina Gracia, Apostolado Mariano, Sevilla s. d., 479.

[2] Cfr. Nieremberg, ibidem, 479.

viernes, 10 de mayo de 2019

Hora Santa en reparación por venta de Hostias consagradas para ser usadas en rituales satánicos en Alemania 090519



El increíble anuncio en el portal de ventas electrónicas 
Etsy Shop, 
en el que se ofrecen Hostias consagradas para ser utilizadas
explícitamente en misas negras y magia satánica.

Inicio: ofrecemos esta Hora Santa y el rezo del Santo Rosario meditado en reparación por el ultraje cometido contra la Eucaristía en Alemania: a través de la red social Etsy, se ofrecen a la venta Hostias consagradas, con el explícito propósito de ser utilizadas para misas negras y rituales satánicas. La completa información acerca de esta infame profanación eucarística se encuentra en la siguiente dirección electrónica:


Canto inicial: “Alabado sea el Santísimo Sacramento del altar”.

Oración inicial: “Dios mío, yo creo, espero, te adoro y te amo. Te pido perdón por los que no creen, ni esperan, ni te adoran, ni te aman” (tres veces).

“Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo os adoro profundamente y os ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, Presente en todos los sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con los cuales Él mismo es continuamente ofendido. Por los infinitos méritos de su Sacratísimo Corazón y los del Inmaculado Corazón de María, os pido la conversión de los pobres pecadores. Amén”.

Inicio del rezo del Santo Rosario. Primer Misterio (misterios a elección).

Meditación

         Como católicos, que hemos recibido un don inmerecido y de infinita grandeza en el bautismo, al ser adoptados como hijos de Dios, debemos siempre reflexionar sobre este hecho y dar continuamente gracias a Dios, tanto más, cuanto que estábamos tan lejos de merecerlo[1]. San Juan Crisóstomo[2] dice: “No se digna un rey de recibir por soldados a los que son de condición servil; y Dios se digna de recibir por hijos a los publicanos, a los esclavos y aun a los que son más bajos y viles que esta gente”. Y todavía más, como argumenta un autor, Dios se digna recibir por hijos suyos adoptivos no sólo a esclavos de los hombres, sino a los que eran esclavos del demonio.

         Silencio.  

Un Padre Nuestro, Diez Ave Marías, Un Gloria.

Segundo Misterio.

Meditación

         Por el Primer Adán, caímos del cielo al infierno, dice un autor[3], y del infierno nos ensalzó hasta el cielo el Padre de nuestro espíritu, el Hombre-Dios Jesucristo. Debemos gloriarnos, por tanto, de ser hijos del Padre celestial, Cristo Jesús, pues así como el Primer Adán fue para nuestro mal, así el Segundo Adán, Cristo Jesús, fue para nuestro bien infinito. Despojémonos entonces de todo vestigio del hombre viejo y esforcémonos por ser perfectos en la gracia, como Dios es perfecto, pues hijos suyos por adopción somos. Así como un hijo se parece a su padre, así nosotros debemos parecernos a nuestro Padre Dios por medio de la gracia, siendo santos, misericordiosos, constantes y fuertes en el servicio divino[4].

         Silencio.

Un Padre Nuestro, Diez Ave Marías, Un Gloria.


Otra captura de pantalla del portal de ventas electrónicas Etsy Shop, 
en el que se ofrecen sacrílegamente a la venta Hostias consagradas 
para luego ser utilizadas en misas negras.

Tercer Misterio.

Meditación

         Con el don de la gracia que nos adopta como hijos de Dios, se destaca sobremanera, entre otras cosas, la infinita bondad y liberalidad de Dios.  Así lo afirma un autor cristiano, Guillermo Parisiense[5]: “Si hubiese un rey entre los hombres, señor de un reino riquísimo y glorioso y no tuviese más que un hijo, pero el reino fuese de tal condición que por la multitud de herederos no se le disminuyera a alguno la herencia, antes se le acrecentaba al hijo un unigénito grande gloria y lustre, por tener muchos compañeros en la herencia; sin duda que la bondad de aquel rey llamara a muchos herederos, junto con su hijo y adoptara a muchos hijos, porque así ha acontecido muchas veces entre los hombres, que no teniendo hijos propios, prohíjan a los extraños. Ahora bien, si de la numerosidad de príncipes adoptivos crece la gloria de un rey, ¿cuánto más servirá la innumerable muchedumbre de reyes celestiales para decencia y gloria del Rey de todos los reyes? Porque si imperar sobre reyes le procura al rey tanto mayor gloria cuanto mayor sea el número de ellos, ¿cuánto de mayor gloria será para el Rey de todos los siglos, Cristo Jesús?”. ¡Nuestra Señora de la Eucaristía, que nuestros corazones, unidos al tuyo, den siempre gloria y adoración al Rey de reye y Señor de señores, Cristo Jesús!

         Silencio.

Un Padre Nuestro, Diez Ave Marías, Un Gloria.

Cuarto Misterio.

Meditación

         Siendo el Hombre-Dios Jesucristo “Rey de reyes y Señor de señores”[6], su gloria se acrecienta con su imperio, al adoptar Dios como hijos a los hombres y convertirlos en reyes y herederos del Reino de los cielos. Todos estos hijos adoptivos le dan gloria y además extienden su Reino, procurándole aún más adoración y gloria. Con todo, siendo la gloria de Cristo la gloria del hombre que por Él ha sido adoptado, no deja de sorprender el hecho de que haya personas tan viles que estimen en nada la gloria del Señor de señores, prefiriendo en cambio quedar como esclavo del demonio, antes que ser hijo de Dios[7].

         Silencio.

Un Padre Nuestro, Diez Ave Marías, Un Gloria.

Quinto Misterio.

Meditación

         San Juan Crisóstomo reflexiona acerca de lo que dice Juan Evangelista al inicio de su Evangelio, que dio Dios potestad a todos los que recibiesen a Cristo para hacerse hijos de Dios, mediante esta pregunta: “¿Por qué no declaró la pena que merecían los que no le recibiesen?”. Y responde[8] así: “Por ventura, ¿qué mayor castigo pudiera ser que, estando en su potestad hacerse hijos, no lo quieran ser, sino que por su propia voluntad se hacen indignos de tan grande nobleza y tan grande honra?”. Todo cristiano que se precie de serlo y que de veras aprecie el don de la gracia que lo convirtió en hijo adoptivo de Dios, debe tener esta infamia e ingratitud a Dios y este desprecio de sus infinitos beneficios como cosa más horrible que el mismo infierno. ¡Virgen de la Eucaristía, que aumente cada vez más en nosotros la gratitud de ser hijos de Dios y que nunca deshonremos este glorioso título con el pecado, antes bien, que seamos capaces conservar y acrecentar la gracia santificante!

         Un Padrenuestro, tres Avemarías y un Gloria pidiendo por la salud e intenciones de los Santos Padres Benedicto y Francisco.

Oración final: “Dios mío, yo creo, espero, te adoro y te amo. Te pido perdón por los que no creen, ni esperan, ni te adoran, ni te aman” (tres veces).

“Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo os adoro profundamente y os ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, Presente en todos los sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con los cuales Él mismo es continuamente ofendido. Por los infinitos méritos de su Sacratísimo Corazón y los del Inmaculado Corazón de María, os pido la conversión de los pobres pecadores. Amén”.

Canción de despedida: “El Trece de Mayo en Cova de Iría”.


[1] Cfr. Juan Eusebio Nieremberg, Aprecio y estima de la Divina Gracia, Apostolado Mariano, Sevilla s. d., 155.
[2] In cap. 1 Joan.
[3] Cfr. Nieremberg, o. c., 156.
[4] Cfr. Nieremberg, ibidem, 156.
[5] Wil. Paris, 2 p., 1 p., De Universo, cap. 2.
[6] Ap. 19, 16.
[7] Cfr. Nieremberg, ibidem, 158.
[8] Homil. 9 in cap. 1 Joan.