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El increíble anuncio en el portal de ventas electrónicas
Etsy Shop,
en el que se ofrecen Hostias consagradas para ser utilizadas
explícitamente en misas negras y magia satánica.
Inicio: ofrecemos esta Hora Santa y el
rezo del Santo Rosario meditado en reparación por el ultraje cometido contra la
Eucaristía en Alemania: a través de la red social Etsy, se ofrecen a la venta
Hostias consagradas, con el explícito propósito de ser utilizadas para misas
negras y rituales satánicas. La completa información acerca de esta infame
profanación eucarística se encuentra en la siguiente dirección electrónica:
Canto
inicial: “Alabado sea el Santísimo
Sacramento del altar”.
Oración
inicial: “Dios mío, yo creo, espero, te
adoro y te amo. Te pido perdón por los que no creen, ni esperan, ni te adoran,
ni te aman” (tres veces).
“Santísima
Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo os adoro profundamente y os ofrezco
el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo,
Presente en todos los sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes,
sacrilegios e indiferencias con los cuales Él mismo es continuamente ofendido.
Por los infinitos méritos de su Sacratísimo Corazón y los del Inmaculado
Corazón de María, os pido la conversión de los pobres pecadores. Amén”.
Inicio
del rezo del Santo Rosario. Primer Misterio (misterios a elección).
Meditación
Como católicos, que hemos recibido un don inmerecido y de
infinita grandeza en el bautismo, al ser adoptados como hijos de Dios, debemos
siempre reflexionar sobre este hecho y dar continuamente gracias a Dios, tanto
más, cuanto que estábamos tan lejos de merecerlo[1].
San Juan Crisóstomo[2]
dice: “No se digna un rey de recibir por soldados a los que son de condición
servil; y Dios se digna de recibir por hijos a los publicanos, a los esclavos y
aun a los que son más bajos y viles que esta gente”. Y todavía más, como
argumenta un autor, Dios se digna recibir por hijos suyos adoptivos no sólo a
esclavos de los hombres, sino a los que eran esclavos del demonio.
Silencio.
Un
Padre Nuestro, Diez Ave Marías, Un Gloria.
Segundo
Misterio.
Meditación
Por el Primer Adán, caímos del cielo al infierno, dice un
autor[3], y
del infierno nos ensalzó hasta el cielo el Padre de nuestro espíritu, el
Hombre-Dios Jesucristo. Debemos gloriarnos, por tanto, de ser hijos del Padre
celestial, Cristo Jesús, pues así como el Primer Adán fue para nuestro mal, así
el Segundo Adán, Cristo Jesús, fue para nuestro bien infinito. Despojémonos entonces
de todo vestigio del hombre viejo y esforcémonos por ser perfectos en la
gracia, como Dios es perfecto, pues hijos suyos por adopción somos. Así como un
hijo se parece a su padre, así nosotros debemos parecernos a nuestro Padre Dios
por medio de la gracia, siendo santos, misericordiosos, constantes y fuertes en
el servicio divino[4].
Silencio.
Un
Padre Nuestro, Diez Ave Marías, Un Gloria.
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Otra captura de pantalla del portal de ventas electrónicas Etsy Shop,
en el que se ofrecen sacrílegamente a la venta Hostias consagradas
para luego ser utilizadas en misas negras.
Tercer
Misterio.
Meditación
Con el don de la gracia que nos adopta como hijos de Dios,
se destaca sobremanera, entre otras cosas, la infinita bondad y liberalidad de
Dios. Así lo afirma un autor cristiano, Guillermo
Parisiense[5]: “Si
hubiese un rey entre los hombres, señor de un reino riquísimo y glorioso y no
tuviese más que un hijo, pero el reino fuese de tal condición que por la
multitud de herederos no se le disminuyera a alguno la herencia, antes se le acrecentaba
al hijo un unigénito grande gloria y lustre, por tener muchos compañeros en la
herencia; sin duda que la bondad de aquel rey llamara a muchos herederos, junto
con su hijo y adoptara a muchos hijos, porque así ha acontecido muchas veces
entre los hombres, que no teniendo hijos propios, prohíjan a los extraños. Ahora
bien, si de la numerosidad de príncipes adoptivos crece la gloria de un rey,
¿cuánto más servirá la innumerable muchedumbre de reyes celestiales para
decencia y gloria del Rey de todos los reyes? Porque si imperar sobre reyes le
procura al rey tanto mayor gloria cuanto mayor sea el número de ellos, ¿cuánto
de mayor gloria será para el Rey de todos los siglos, Cristo Jesús?”. ¡Nuestra Señora de la Eucaristía, que
nuestros corazones, unidos al tuyo, den siempre gloria y adoración al Rey de
reye y Señor de señores, Cristo Jesús!
Silencio.
Un
Padre Nuestro, Diez Ave Marías, Un Gloria.
Cuarto
Misterio.
Meditación
Siendo el Hombre-Dios Jesucristo “Rey de reyes y Señor de
señores”[6],
su gloria se acrecienta con su imperio, al adoptar Dios como hijos a los
hombres y convertirlos en reyes y herederos del Reino de los cielos. Todos estos
hijos adoptivos le dan gloria y además extienden su Reino, procurándole aún más
adoración y gloria. Con todo, siendo la gloria de Cristo la gloria del hombre
que por Él ha sido adoptado, no deja de sorprender el hecho de que haya personas
tan viles que estimen en nada la gloria del Señor de señores, prefiriendo en
cambio quedar como esclavo del demonio, antes que ser hijo de Dios[7].
Silencio.
Un
Padre Nuestro, Diez Ave Marías, Un Gloria.
Quinto
Misterio.
Meditación
San Juan Crisóstomo reflexiona acerca de lo que dice Juan
Evangelista al inicio de su Evangelio, que dio Dios potestad a todos los que
recibiesen a Cristo para hacerse hijos de Dios, mediante esta pregunta: “¿Por
qué no declaró la pena que merecían los que no le recibiesen?”. Y responde[8]
así: “Por ventura, ¿qué mayor castigo pudiera ser que, estando en su potestad
hacerse hijos, no lo quieran ser, sino que por su propia voluntad se hacen
indignos de tan grande nobleza y tan grande honra?”. Todo cristiano que se
precie de serlo y que de veras aprecie el don de la gracia que lo convirtió en
hijo adoptivo de Dios, debe tener esta infamia e ingratitud a Dios y este
desprecio de sus infinitos beneficios como cosa más horrible que el mismo
infierno. ¡Virgen de la Eucaristía, que
aumente cada vez más en nosotros la gratitud de ser hijos de Dios y que nunca
deshonremos este glorioso título con el pecado, antes bien, que seamos capaces
conservar y acrecentar la gracia santificante!
Un Padrenuestro, tres Avemarías y un Gloria pidiendo por la salud e
intenciones de los Santos Padres Benedicto y Francisco.
Oración
final: “Dios mío, yo creo, espero, te
adoro y te amo. Te pido perdón por los que no creen, ni esperan, ni te adoran,
ni te aman” (tres veces).
“Santísima
Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo os adoro profundamente y os ofrezco
el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo,
Presente en todos los sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes,
sacrilegios e indiferencias con los cuales Él mismo es continuamente ofendido.
Por los infinitos méritos de su Sacratísimo Corazón y los del Inmaculado
Corazón de María, os pido la conversión de los pobres pecadores. Amén”.
Canción
de despedida: “El Trece de Mayo en Cova de Iría”.
[1] Cfr. Juan Eusebio Nieremberg, Aprecio
y estima de la Divina Gracia, Apostolado Mariano, Sevilla s. d., 155.
[2] In cap. 1 Joan.
[3] Cfr. Nieremberg, o. c., 156.
[4] Cfr. Nieremberg, ibidem, 156.
[5] Wil. Paris, 2 p., 1 p., De Universo, cap. 2.
[6] Ap. 19, 16.
[7] Cfr. Nieremberg, ibidem, 158.
[8] Homil. 9 in cap. 1 Joan.
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