lunes, 7 de junio de 2021

Hora Santa en reparación por profanación eucarística en Misiones, Argentina 060621

 



Inicio: ofrecemos esta Hora Santa y el rezo del Santo Rosario meditado en reparación por la profanación eucarística ocurrida en el templo de Corpus Christi en Misiones, Argentina. Para mayores datos acerca de este horrible sacrilegio, consultar el siguiente enlace:

https://aica.org/noticia-posadas-profanaron-el-templo-de-corpus-christi

Canto inicial: “Cantemos al Amor de los amores”.

Oración inicial: “Dios mío, yo creo, espero, te adoro y te amo. Te pido perdón por los que no creen, ni esperan, ni te adoran, ni te aman” (tres veces).

“Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo os ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad, de Nuestro Señor Jesucristo, Presente en todos los sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias, con los cuales Él mismo es continuamente ofendido. Por los infinitos méritos de su Sacratísimo Corazón y los del Inmaculado Corazón de María, os pido la conversión de los pobres pecadores. Amén”.

Inicio del rezo del Santo Rosario. Primer Misterio (Misterios a elección).

Meditación.

Nuestra Señora de Fátima, en las apariciones en Portugal, pidió que se rezara el Santo Rosario en reparación por los ultrajes que recibe el Sagrado Corazón Eucarístico de su Hijo todos los días, además de su Inmaculado Corazón. Las ofensas y ultrajes a la Sagrada Eucaristía provocan un gran dolor a los Sagrados Corazones de Jesús y María, un dolor que es de orden moral, pero dolor al fin y al cabo y es por eso que debemos rezar el Santo Rosario en reparación por estos ultrajes.

Un Padre Nuestro, Diez Ave Marías, Un Gloria.

Segundo Misterio.

Meditación.

La Santísima Virgen, en Fátima, le dice a Sor Lucía que se compadezca del dolor que sufre su Inmaculado Corazón, cada vez que es ultrajada la Sagrada Eucaristía. La Virgen le dice así: “Ten compasión del Corazón de tu Madre Santísima envuelto en las espinas que le clavan los hombres ingratos: no hay quien haga actos de reparación para arrancárselas”[1]. Esto significa que los pecados cometidos contra la Eucaristía se materializan en las espinas que rodean al Inmaculado Corazón, provocándole dolores inenarrables.

Un Padre Nuestro, Diez Ave Marías, Un Gloria.

Tercer Misterio.

Meditación.

Además de la Virgen, es el mismo Jesús en Persona quien busca corazones amantes que quieran consolar a su Madre Santísima, la Virgen María, la Madre de Dios. Cada uno de nosotros puede ser ese corazón amante que busca Jesús, sólo se necesita pedir la gracia del Amor de Dios en el corazón, el Espíritu Santo, para que nuestros corazones se conviertan en moradas en las que pueda recibir consuelo la Virgen Santísima. Si hacemos esto, si pedimos el Amor de Dios, podremos imitar a San Juan Evangelista, quien recibió a María Santísima “en su propia casa” (Jn 19, 27).

Un Padre Nuestro, Diez Ave Marías, Un Gloria.

Cuarto Misterio. 

Meditación.

Si tenemos al Amor de Dios en nuestros corazones, éstos se convertirán en moradas en las que la Virgen Santísima recibirá el amor, el cariño y el consuelo por parte de sus hijos que la aman a Ella y a su Hijo Jesús, en reparación por aquellas almas que, por uno u otro motivo, no creen, ni esperan, ni adoran, ni aman, a Jesús Eucaristía, el Cordero de Dios, el Redentor del mundo. Seamos los corazones amantes que busca Jesús y, con el Amor del Espíritu Santo, le digamos a Jesús, por intermedio de la Virgen María: “Jesús Eucaristía, yo creo, espero, te adoro y te amo en tu Presencia Eucarística. Te pido perdón por los que no creen, ni esperan, ni te adoran ni te aman”.

Un Padre Nuestro, Diez Ave Marías, Un Gloria.

Quinto Misterio.

Meditación.

Ahora bien, si queremos hacer actos de amor y reparación a Jesús Eucaristía, debemos, precisamente, recibir a Jesús Sacramentado, pues Él, una vez en nuestros corazones, nos infundirá el Espíritu Santo y así, unidos al Inmaculado Corazón de María, podremos hacer actos de amor, de adoración y de reparación, pidiendo perdón por nuestras propias faltas contra la Eucaristía -indiferencia, frialdad, falta de interés, etc.- que hayamos cometido por nuestra humana debilidad y también por todos aquellos que ofenden a los Sagrados Corazones de Jesús y María.

Oración final: “Dios mío, yo creo, espero, te adoro y te amo. Te pido perdón por los que no creen, ni esperan, ni te adoran, ni te aman” (tres veces).

“Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo os ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad, de Nuestro Señor Jesucristo, Presente en todos los sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias, con los cuales Él mismo es continuamente ofendido. Por los infinitos méritos de su Sacratísimo Corazón y los del Inmaculado Corazón de María, os pido la conversión de los pobres pecadores. Amén”.

Canto final: “Plegaria a Nuestra Señora de los Ángeles”.

Un Padrenuestro, tres Avemarías y un Gloria, pidiendo por las intenciones de los Santos Padres Benedicto y Francisco.

 



[1] Cfr. Estéfano María Manelli, Jesús, Amor Eucarístico, Testimonio de Autores Católicos Escogidos, Madrid 2006, 156.

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