domingo, 2 de agosto de 2020

Hora Santa en reparación por incendio de Cristo de la Catedral de Managua por parte de comunistas 310720


Inicio: ofrecemos esta Hora Santa y el rezo del Santo Rosario meditado en reparación por el incendio intencional, a manos del Partido Comunista de Nicaragua, del Cristo de la Catedral de Managua. Para mayor información, consultar el siguiente enlace:

https://www.elmundo.es/internacional/2020/07/31/5f248c61fc6c83f3758b45e3.html

Oración inicial: “Dios mío, yo creo, espero, te adoro y te amo. Te pido perdón, por los que no creen, ni esperan, ni te adoran, ni te aman” (tres veces).

“Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo os ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, Presente en todos los sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con los cuales Él mismo es continuamente ofendido. Por los infinitos méritos de su Sacratísimo Corazón y los del Inmaculado Corazón de María, os pido la conversión de los pobres pecadores. Amén”.

Canto inicial: “Oh, Buen Jesús, yo creo firmemente”.

Inicio del rezo del Santo Rosario meditado. Primer Misterio (a elección).

Meditación.

          Cristo es Dios y Él ha venido para “deshacer las obras del Diablo”, dice la Sagrada Escritura. Es la Sinagoga de Satanás la que se encuentra detrás de su persecución, falsa acusación e inicuo juicio que lo condena a muerte. Si la Venida del Señor representa la luz entre las tinieblas, el juicio injusto y la condena a muerte de Jesús representa el triunfo -aparente- del reino de las tinieblas por encima del Reino de Dios.

          Silencio para meditar.

Padrenuestro, diez Ave Marías, Gloria.

Segundo Misterio del Santo Rosario.

Meditación.

          Sobre la humanidad, le dice la Virgen al Padre Gobbi, “ha descendido la noche” y este descender de la noche constituye “la hora de las tinieblas, la hora de Satanás; es el momento de su mayor triunfo”. Vivimos, en pleno siglo XXI, esta hora de las tinieblas, porque la Iglesia es perseguida, tanto en los países comunistas, como en los países occidentales, por parte de la masonería y del comunismo. Reparemos por tantas ofensas que ambos enemigos de la Iglesia cometen contra los Sagrados Corazones de Jesús y María.

          Silencio para meditar.

Padrenuestro, diez Ave Marías, Gloria.

Tercer Misterio del Santo Rosario.

Meditación.

          Porque Jesús es ofendido, vilipendiado, ultrajado, tanto en su Cuerpo Místico como en su Cuerpo sacramental, es que se hace necesario, con necesidad absoluta, la reparación, algo que le agrada a la Virgen, la Madre de Dios, tal como se lo dice al P. Gobbi: “Cuánto me ha gustado tu oración y tu sufrimiento para reparar el gran ultraje, la más horrible blasfemia que se haya dirigido contra mi Hijo. Ni durante su vida pública, ni durante el proceso y su horrible condena, mi Hijo Jesús ha sido tan vilipendiado. Hasta en presencia del Sanedrín no se encontraron acusadores; tan limpia y pura había sido toda su vida. Ahora se atenta contra su pureza, se propaga una blasfemia tan horrible y satánica que todo el Cielo queda pasmado y atónito”[1].

          Silencio para meditar.

Padrenuestro, diez Ave Marías, Gloria.

Cuarto Misterio del Santo Rosario.

Meditación.

          La ideología de género, el aborto y la eutanasia, son solo algunas de las manifestaciones de la cultura de la muerte, cultura satánica y blasfema que atenta contra la sacralidad de la vida humana, vida que es sagrada por el hecho de ser santificada por la gracia de Dios en el bautismo, luego de ser creada por Él. Por esta cultura de la muerte también debemos reparar, pidiendo al Cielo que descienda sobre la humanidad en tinieblas la Misericordia Divina y no la Ira de la Divina Justicia. Le dice así la Virgen al P. Gobbi: “¿Cómo se ha podido llegar a tanto? ¡Qué tremenda y ya inevitable tormenta está por desencadenarse sobre la pobre humanidad!”[2].

          Silencio para meditar.

Padrenuestro, diez Ave Marías, Gloria.

Quinto Misterio del Santo Rosario.

Meditación.

          Los sacerdotes y los fieles, unidos en y al Corazón Inmaculado de María Santísima, deben formar, con sus oraciones, ayunos, sacrificios e impetraciones, “diques a este avance de Satanás”; al Cuerpo Místico de Jesús le toca ser la barrera que defienda el honor conculcado del Cordero de Dios. La Iglesia, Esposa del Cordero Inmaculado, juzga y condena al mundo materialista, ateo, agnóstico y blasfema, que eleva sus aullidos en contra del Cielo y su santidad. Pero si el mundo está bajo el poder del Maligno y éste ataca con todas sus fuerzas a la Iglesia, debemos perseverar firmes en la convicción de la promesa de Jesús: “Las puertas del Infierno no triunfarán sobre mi Iglesia”[3].

          Oración final: “Dios mío, yo creo, espero, te adoro y te amo. Te pido perdón, por los que no creen, ni esperan, ni te adoran, ni te aman” (tres veces).

“Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo os adoro profundamente, y os ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, Presente en todos los sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con los cuales Él mismo es continuamente ofendido. Por los infinitos méritos de su Sacratísimo Corazón y los del Inmaculado Corazón de María, os pido la conversión de los pobres pecadores. Amén”.

Canto final: “Plegaria a Nuestra Señora de los Ángeles”.

 


No hay comentarios:

Publicar un comentario