jueves, 5 de septiembre de 2019

Hora Santa en reparación por sacerdote asesinado en Nigeria 020919



Inicio: ofrecemos esta Hora Santa y el rezo del Santo Rosario en reparación por el asesinato de un sacerdote que mediaba entre dos pueblos en conflicto en Nigeria. La información sobre este lamentable hecho se encuentra en el siguiente enlace:


Canto inicial: “Alabado sea el Santísimo Sacramento del altar”.

Oración inicial: “Dios mío, yo creo, espero, te adoro y te amo. Te pido perdón por los que no creen, ni esperan, ni te adoran, ni te aman” (tres veces).

“Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo os adoro profundamente y os ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, Presente en todos los sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con los cuales Él mismo es continuamente ofendido. Por los infinitos méritos de su Sacratísimo Corazón y los del Inmaculado Corazón de María, os pido la conversión de los pobres pecadores. Amén”.

Inicio del rezo del Santo Rosario. Primer Misterio (misterios a elección).

Meditación

         La unión conyugal que se da entre los esposos es figura de la unión inefable de la unión que se da entre Dios y el alma en gracia. Afirma un autor que “por la gracia se sublima el alma a ser esposa de Dios, con vínculo más estrecho que todo matrimonio humano”[1]. Es decir, la unión esponsal, si bien es figura y representación de la unión del alma en gracia con Dios, es, con todo, una figura que no alcanza a reflejar lo inefable de esta unión del alma con Dios y todos los beneficios y dones espirituales que recibe[2].

         Silencio para meditar.

Un Padre Nuestro, Diez Ave Marías, Un Gloria.

Segundo Misterio.

Meditación

         Algunos autores[3] hacen la siguiente exégesis con el Cantar de los Cantares: afirman que en este libro se llama “esposa” al alma santa, es decir, al alma en gracia, siendo esta santidad significada por la unión del alma con Dios y el amor que de Dios recibe –y que por tanto el alma debe a Dios- y esto sobre todo se lleva a cabo cuando en este libro se dice: “Mi Amado para mí y yo para Él”[4]: según esta exégesis, el “Amado” es Dios, y el “sujeto” –yo-, el alma que a Él se une por la gracia.

         Silencio para meditar.

Un Padre Nuestro, Diez Ave Marías, Un Gloria.

Tercer Misterio.

Meditación

         Ahora bien, es verdad que el vínculo conyugal puede representar la unión del alma con Dios por la gracia, pero no deja de ser, todo vínculo conyugal y matrimonio humano, solo “sombra y figura” respecto de la unión y vínculo que tiene el alma con Dios[5]. Dice Santo Tomás: “Cuantas ventajas hace lo que es significado a la señal que lo significa, tanto se aventaja el amor y la unidad de Dios con el alma, al amor del esposo a la esposa; y el amor y unión del alma con Dios, al amor de la esposa para con el esposo”[6]. Es decir, toda unión matrimonial es sombra y figura, comparada con esta unión entre Dios y el alma.

         Silencio para meditar.

Un Padre Nuestro, Diez Ave Marías, Un Gloria.

Cuarto Misterio.

Meditación

         En la Escritura se afirma que por el amor de su esposa, “dejará el hombre a su padre y madre y se llegará a su mujer” y también se afirma que “son una misma carne”[7]. Si el esposo, por amor, debe dejar a sus padres para unirse a su mujer, siendo una sola carne con ella, mucho más el alma que, por la gracia, se une a Dios, debe dejar toda mundanidad y unirse a Dios por el Divino Amor del cual participa por esa misma gracia. Si el esposo se vuelve una carne con su esposa por el amor, el alma se vuelve “una sola cosa” con Dios, al unirse, por la gracia, a la Carne de Cristo y a su Espíritu.

         Silencio para meditar.

Un Padre Nuestro, Diez Ave Marías, Un Gloria.   

Quinto Misterio.

Meditación

         También en la Escritura se dice: “Grande sacramento es éste, pero yo digo que es entre Cristo y la Iglesia”[8]. Es decir, lo que quiere significar el Apóstol es que el sacramento del matrimonio es grande, pero es más grande la unión esponsal mística entre Cristo Esposo y la Iglesia Esposa –Iglesia Esposa en la que está comprendida y contenida el alma santa, el alma en gracia-. Esto quiere decir que entre Dios y el alma santa hay mayor unión y amor que en el más legítimo y amoroso matrimonio del mundo[9]. Porque lo que causa el matrimonio es que dos estén en una carne y lo que causa la gracia es que estén dos en un espíritu: el espíritu del hombre que está en el Espíritu de Dios.

         Un Padrenuestro, tres Avemarías y un Gloria pidiendo por la salud e intenciones de los Santos Padres Benedicto y Francisco.

Oración final: “Dios mío, yo creo, espero, te adoro y te amo. Te pido perdón por los que no creen, ni esperan, ni te adoran, ni te aman” (tres veces).

“Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, yo os adoro profundamente y os ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, Presente en todos los sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con los cuales Él mismo es continuamente ofendido. Por los infinitos méritos de su Sacratísimo Corazón y los del Inmaculado Corazón de María, os pido la conversión de los pobres pecadores. Amén”.

Canción de despedida: “Un día al cielo iré y la contemplaré”.




[1] Cfr. Juan Eusebio Nieremberg, Aprecio y estima de la Divina Gracia, Apostolado Mariano, Sevilla s. d., 232.
[2] Cfr. Nieremberg, ibidem, 232.
[3] Cfr. Nieremberg, o. c., 232.
[4] 2, 16.
[5] Cfr. Nieremberg, o. c., 232.
[6] Opusc. De Dilect. Dei, cap 13.
[7] Cfr. Gn 2, 24.
[8] Ef 5.
[9] Cfr. Nieremberg, ibidem, 233.

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